En Puebla se generan aproximadamente 1,600 toneladas diarias de basura, cada uno de los que vivimos en esta ciudad generamos poco menos de un kilo de basura por día. Contamos con un servicio público de limpia a cargo del Organismo Operador del Sistema de Limpia (OOSL), organismo descentralizado que, entre otras funciones como el barrido manual y mecánico, principalmente supervisa la operación de las empresas concesionarias del servicio de recolección y disposición final de nuestros residuos. La empresa Promotora Ambiental (PASA) recolecta nuestra basura en el sector poniente, y la empresa Servicios Urbanos de Puebla (SUP) recolecta en el sector oriente de la ciudad (cabe destacar que SUP fue adquirida por PASA en 2010). La disposición final, es decir, la primitiva práctica del entierro de la basura, corre a cargo de la empresa Rellenos Sanitarios (RESA) quien opera nuestro sitio conocido como Chiltepeque.
Los últimos reportes señalan que Puebla recibió hace unos meses en España, el reconocimiento “La escoba de Plata” por las acciones de mejora del servicio de limpia. Municipios como Querétaro, Durango, Aguascalientes y Guadalupe en Nuevo León se han hecho acreedores a este premio en ediciones anteriores.
Personal de barrido manual, "Naranjita". Puebla. (Couto, 2008)
Llegar al punto donde estamos ahora, lo veamos precario o avanzado, no ha sido sencillo. Conozco muchas ciudades con condiciones similares a Puebla que actualmente están igual o peor que como estábamos hace tan sólo 15 años, cuando la recolección no estaba organizada y depositábamos en tres tiraderos a cielo abierto que no cumplían con ninguna regulación ambiental. Eliminar la recolección informal, a las decenas de concesionarios que existían y construir un relleno sanitario no fue cosa fácil. Nos quedó claro que para tener nuestro actual sistema de recolección y dar el salto a un relleno sanitario hubo mucho trabajo, cabildeo y gastos de por medio. El servicio se cobra, esto es muy bueno, asegura su permanencia. Sin embargo, hoy, Enero de 2011, en esta escalera hacia la sustentabilidad... ¿en qué peldaño estamos parados?
En Puebla, tenemos un programa de reciclaje desde hace algunos años, un acierto sin duda alguna, ya empezamos. Pero existe una política de reducción deficiente. No se incentiva la no generación de basura y tenemos una tremenda condicionante, el relleno sanitario no estará ahí para siempre. Chiltepeque originalmente iba a ser clausurado en 2010, se logró su extensión en la misma región por 15 años más pero es nuestro deber extender su vida útil. Sabemos que el tiempo pasa violentamente rápido.
Contenedores de material reciclable. Ubicado en el almacén "Bodega Aurrera", Col. Humboldt. (Couto, 2008)
La “nueva estrategia” del 2010 se llamó Puntos Limpios y son cuatro, ubicados en parques y centros comerciales donde los ciudadanos pueden depositar sus residuos reciclables. Además reportan que han hecho campañas de concientización en la población nombrando “inspectores ambientales” y “comités ciudadanos”. Esto ya se ha hecho y estamos viendo los pobres resultados. Sé que muchos no queremos ver estos puntos limpios convertidos en esfuerzos inútiles nuevamente.
En virtud de lo explicado anteriormente, me atrevo a proponer nuevas formas de gestionar nuestros residuos y de pensar que nuestra basura es un recurso más, no un desperdicio. Parafraseando a Albert Einstein, cómo esperamos tener resultados distintos si continuamos haciendo lo mismo.
Algunas ciudades en Alemania y EEUU empezaron haciendo lo mismo que nosotros y teniendo los mismos malos resultados. Sin embargo, con un cambio substancial lograron aumentar sus tasas de reciclaje, reducir la cantidad de basura que mandaban a sus confinamientos y hacer un sistema financieramente autosostenible. ¿Qué fue lo que hicieron? Crearon un sistema de pago variable conocido como “Paga por lo que tiras” (Pay as you throw como se le llama en inglés).[1] Estos sistemas cobran sólo por la cantidad de residuos que desechamos, no por los que separamos. Normalmente, el discurso medioambiental no es fácilmente entendido si no se refleja en la economía personal. Así el ciudadano encontró una motivación real, finalmente su labor de separación se vería reflejada en un ahorro en su bolsillo.
Mi propuesta consiste en la aplicación de un nuevo mecanismo de cobro, una cuota que se aplicará a los generadores por cada bolsa de 30 galones de basura (13.5 kg. aproximadamente) y así continuar recaudando suficientes recursos financieros para permitir su adecuada administración.
Estos sistemas generan los siguientes efectos: 1) Prevención de la generación de residuos: la ciudad de San José en el estado de California, EEUU, con una población de 782, 248 habitantes y 251,050 viviendas ha mostrado que se puede lograr una reducción de un 14% a 17% en la generación de residuos domiciliarios y un incremento en el reciclaje entre 32 y 59% utilizando el pago por contenedor; 2) Mayor equidad: uno de los mayores atractivos del sistema es que hace pagar un precio por la cantidad de basura que se genera y no como sucede comúnmente, que todos pagamos por igual; 3) Ampliación de la capacidad de los rellenos sanitarios: al disminuir el volumen de generación de residuos, se prolonga la vida media de los rellenos sanitarios y pospone la necesidad de crear nuevos; 4) Estabilidad en los ingresos: el crear una estructura que genera ingresos predecibles crea confianza en las comunidades de que el sistema de limpia operará eficientemente. Es importante destacar que este diseño de pagos contribuye a evitar la clandestinidad en la disposición de los residuos y a involucrar a los ciudadanos que participan en el sistema para vigilar y denunciar prácticas indebidas.
La selección de los sistemas y recibos de pago es parte del diseño de la estructura de todo el sistema de pagos variables y la opción propuesta es un sistema directo de pago, donde los ciudadanos pueden comprar sus bolsas directamente de los distribuidores o de las oficinas municipales. Las empresas recolectoras darán la instrucción a sus operadores que sólo recogerán la basura que haya sido depositada en las bolsas autorizadas por el ayuntamiento. Sugiero que el precio por bolsa sea de $5 aproximadamente. Este precio captaría la cantidad de 154 millones de pesos anualmente, cubriendo así el presupuesto asignado para el OOSL por el municipio (2007).[2]
En la medida que el sistema sea eficiente gana credibilidad y aceptación entre la población, lo cual demanda que se cuente con un buen sistema de gestión, es decir, procedimientos administrativos claros, equipo y capacitación adecuada para el personal. Asimismo, la existencia de heterogeneidad entre los residentes (por ejemplo, multifamiliares, barrios marginados, etc.), requiere de instrumentos y mecanismos para efectuar descuentos o exentar del pago a algunos grupos vulnerables de la población. Ya hacemos algo similar con el pago del agua, ¿porqué no hacerlo con la basura?
Quizás a algunos les parecerá radical la medida anterior. Si queremos ir poco a poco, podemos entrenarnos separando nuestra basura y depositándola, todos y obligatoriamente, en bolsas transparentes. De esta manera haríamos más fácil la labor de recolección e inspección. Si la basura debe ser separada, será comprobable a simple vista. Además, así evitaremos más fácilmente que residuos tóxicos terminen en lugares inadecuados. Esta medida es económica, es fácil de implementar y ha probado su efectividad en ciudades japonesas.
Una muestra de la recolección de bolsas transparentes en la ciudad Osaka, Japón. (Couto, 2010)
Y si alguien está pensando: “pero es que yo soy muy ecológico porque reuso las bolsas que me dan en el oxxo y en la comer para tirar mi basura”, bien hecho, pero debo decirles que eso ya es parte del pasado altamente contaminante, usemos todos bolsas de tela reutilizables. Ya hay demasiado plástico en nuestros ríos y alcantarillas.
México está en los primeros tres lugares del mundo en cuanto a consumo y disposición de botellas de plástico. Afortunadamente existen esfuerzos como el que realiza la asociación Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE) quien brinda educación ambiental y recolecta botellas de PET y otorga premios a las escuelas que más acopian. Esta organización reporta la participación de 96 escuelas y la recuperación de 82 ton. de PET en la ciudad de Puebla. La limitante es que esta organización sólo acepta un número restringido de colegios dentro de su programa llamado Eco-Reto.[3]
Puebla es una ciudad estudiantil, casi un tercio de la población del municipio –sin incluir las escuelas de la zona metropolitana- pertenece al sistema educativo. Esto es una gran fortaleza, la educación ambiental debe ser prioritaria en nuestras instituciones. Son el laboratorio perfecto para generar una nueva cultura ambiental. Sugiero entonces, incorporemos a la alta población estudiantil de la ciudad a nuestros propios esquemas de recolección separada de PET. ¿Se imaginan la cantidad de recursos que generarían las escuelas si todas separaran, recolectaran y vendieran su propio PET? Los invito a considerarlo.
Es momento de crearnos una idea, una imagen sólida, de cómo queremos que esté Puebla dentro de tres, nueve, quince o treinta años. Hoy día contamos con un organismo que hasta ahora ha dado continuidad a la política de limpia, contamos también con la recién creada Agencia de Protección al Ambiente y Desarrollo Sustentable, tenemos prestigiadas universidades, expertos locales, cada vez hay más organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles y ciudadanos activos e involucrados. El evento del día de hoy es prueba de ello. PASA tiene contrato hasta el 2022 y RESA lo tiene hasta el 2025. ¿Acaso no creen que podemos juntos construir un plan estratégico a largo plazo? Desde mi punto de vista, tenemos todos los ingredientes necesarios en la mesa.
Si dirigimos nuestros esfuerzos a una política de verdadera continuidad, con una directriz basada un nuestro Plan Municipal de Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos que incorpore una visión a corto, mediano y largo plazo, con metas y objetivos medibles y cuantificables, monitoreados y evaluados constantemente, con mecanismos transparentes, y que continúe a pesar de la persona y partido que esté gobernando, me atrevo a asegurar –categóricamente- que estaremos caminando paso a paso hacia una auténtica etapa de innovación. Existen metodologías para ello[4] y también podemos apoyarnos de miradas con más experiencia, las oficinas de la Agencia de Cooperación Alemana al Desarrollo y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón cuentan con expertos dispuestos a ayudarnos.
No hay recetas ni soluciones a la carta para lograr una eficiente y efectiva gestión de nuestros residuos. Cada municipio hace lo que puede o quiere. Nosotros, ¿cuánto dinero estamos dispuestos a seguir gastando para que gocemos de una ciudad limpia y nuestros turistas lo puedan reconocer?
En Japón, funcionarios y expertos en el tema, sorprendidos cuando exponía la situación de la basura en México, me preguntaban: Ismael, ¿porqué allá no incineran la basura como nosotros? Nosotros cuando la incineramos, emitimos cero contaminantes, generamos electricidad y después con esas cenizas construimos islas artificiales en el mar. Porque somos –todavía- un país “pobre” y también maleducado, respondí. Pero, estoy plenamente convencido que la limpieza de una ciudad no depende de la tecnología utilizada, de la cantidad de camiones compactadores que existan, ni de poner contenedores en cada esquina. Depende, únicamente de la educación. Aprendamos juntos y tengamos, sobre todo, la voluntad de generar menos basura. Es muy sencillo y mucho, mucho más barato. Créanmelo.
Planta de incineración de la ciudad de Osaka, Japón. (Couto, 2010)
Estas ideas son sólo propuestas desde mi experiencia. La decisión es de todos. Aún hay muchas más interrogantes y asuntos pendientes. Ustedes, como yo, también tendrán sus propios y argumentados cuestionamientos. Quizás la pregunta final sería, ¿en verdad queremos un Desarrollo Metropolitano Sustentable? ¿qué tan dispuestos estamos todos para tener un servicio de manejo integral de residuos de clase mundial? Recordemos que la limpieza de una ciudad –de sus calles y de las conciencias que la habitan- es responsabilidad del gobierno y de los usuarios; es una responsabilidad compartida...
¡Sigamos dialogando y reaccionando hacia una nueva cultura ambiental!
[2] Léase revista “Hacienda Municipal”, páginas 129- 138. Revista trimestral No. 97 Junio de 2007. Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas, (INDETEC). Sistema nacional de coordinación fiscal. ISSN 0188-60-61
[3] Visite: http://www.ecoce.org/
[4] Guía para la Elaboración de Planes Maestros para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Municipales (PMGIRSM). Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH, 2006.




















