Desde hace mucho tiempo me han cautivado las ciudades y su gente, desde conocer sus trazos, su dinámica, su historia y arquitectura, hasta analizar a su gente, su educación y comportamiento. Me ha sido interesante tratar de entender porqué una población tiende a desarrollar cierto carácter y personalidad en común, por ejemplo, los clásicos regionalismos y diferencias entre un habitante del sur y otro del norte del país. Sabemos que hay características tan evidentes como la forma de hablar (entiéndase, por ejemplo, ¡paaajsu mecha! ó ¡íñooor!) y otras no tanto como el arraigo religioso, el respeto hacia la naturaleza, la cultura ciudadana y/o financiera. Esto se da en nuestro México y en muchos otros países. También es un hecho que el lugar en el que naces, su contexto, las circunstancias y el medioambiente influyen directamente en nuestra personalidad. Esto no quiere decir que si vivo en Tijuana entonces mi destino es convertirme en narco o matón, o que si crezco en un lugar con riqueza abundante entonces se asegura que seré útil a mi sociedad. No, para nada, pero estas características dejan marcado, poco o mucho, nuestro desenvolvimiento ante los demás. ¿Será posible tener una ciudad perfecta donde haya plena abundancia, el espíritu se exalte y se respete la naturaleza?
Tal vez ahora estés pensando... ¿Y ahora Couto qué se trae?, porqué nos está hablando de psicología humana y no de medioambiente. Bueno, para entrar en materia quiero plantearte dos escenarios: 1) ¿Qué será de la humanidad si continúa creciendo, consumiendo y desechando a este ritmo? Un ritmo en el que para mantener ciertos estilos de vida necesitaríamos hacer uso de cuatro planetas (cosa que es imposible); y 2) ¿Cómo puede ser que evolucionemos como seres humanos, en mente y espíritu, si siguen existiendo comunidades que están en la pobreza, la guerra y el hambre? Como probablemente tú lo pienses, yo también asumí que nuestra civilización, la vida en nuestras ciudades, y en sí la era del futuro parece ser poco alentadora. Hoy quiero compartirte algo que podrá dar luz a tu panorama. Al parecer, y en tono distinto a la practicidad que caracteriza a mis aportaciones, todo indica que parte de la respuesta a estas preguntas implica una solución, que aunque posible, no es nada sencilla ni rápida pero sí profundamente inspiradora. Me refiero a “El Proyecto Venus”.
Tal vez ahora estés pensando... ¿Y ahora Couto qué se trae?, porqué nos está hablando de psicología humana y no de medioambiente. Bueno, para entrar en materia quiero plantearte dos escenarios: 1) ¿Qué será de la humanidad si continúa creciendo, consumiendo y desechando a este ritmo? Un ritmo en el que para mantener ciertos estilos de vida necesitaríamos hacer uso de cuatro planetas (cosa que es imposible); y 2) ¿Cómo puede ser que evolucionemos como seres humanos, en mente y espíritu, si siguen existiendo comunidades que están en la pobreza, la guerra y el hambre? Como probablemente tú lo pienses, yo también asumí que nuestra civilización, la vida en nuestras ciudades, y en sí la era del futuro parece ser poco alentadora. Hoy quiero compartirte algo que podrá dar luz a tu panorama. Al parecer, y en tono distinto a la practicidad que caracteriza a mis aportaciones, todo indica que parte de la respuesta a estas preguntas implica una solución, que aunque posible, no es nada sencilla ni rápida pero sí profundamente inspiradora. Me refiero a “El Proyecto Venus”.
“No existe mejor prueba del progreso de una civilización
que la del progreso de su cooperación y servicio".
-John Stuart Mill.
Jacque Fresco, visionario diseñador e ingeniero social, se hizo las mismas preguntas que yo pero desde hace más de 30 años y ha dedicado su vida entera al diseño de una ciudad futura, y hoy, a sus 93 años vive con la esperanza de que algún día la humanidad comparta su visión y la haga realidad. En sus libros, inventos e investigaciones, Fresco sostiene que las comunidades del futuro pueden alcanzar el bienestar total siguiendo dos estrategias, una economía global basada en los recursos naturales y la colonización de los océanos. Parece ciencia ficción pero al parecer está más cerca de lo que pensamos.
Según Fresco, y por el contrario a lo que se piensa, tenemos suficientes recursos materiales para proveer a la totalidad de la población mundial de una calidad de vida muy alta si tan sólo cambiáramos de un sistema monetario a una economía basada en los recursos naturales. Eso significa la desaparición del dinero y la eliminación de la deuda mundial, de esa manera, el miedo de perder o depender de un trabajo desaparecería, y combinado con una educación que nos permita potenciar nuestras habilidades reducirá considerablemente el estrés físico y mental. Piensa en esto, si un grupo de gente con oro, diamantes y dinero naufraga en una isla que no tiene recursos como comida, agua limpia y potable, su riqueza resulta irrelevante para subsistir.
Una economía mundial basada en los recursos naturales significa hacer uso de la tecnología para superar la escasez por medio de la utilización de fuentes de energía renovables, de procesos de fabricación automatizados y computarizados, con ciudades eficientes y con sistemas de transporte revolucionarios, donde se provea salud universal y educación relevante, generando un nuevo sistema basado en el cuidado humano y al medioambiente. En una civilización más humana, el uso de la tecnología sustituirá la fuerza laboral tradicional, e inteligentemente aplicada conduciría a una conservación de la energía, a una reducción de los desechos y proveer mayor tiempo libre. Quizás lo anterior te suene ridículo, pero estoy convencido que es verdad, te recuerdo que sociedades como la de EEUU, con sólo el 5% de la población mundial utiliza actualmente el 30% de los recursos del planeta, ¡claramente hay un problema de distribución!
Ahora bien, la otra parte del proyecto es la construcción de ciudades en el mar que se alimentan sólo de energía alternativa. ¿No te suena lógico?, cuando la sobrepoblación de la tierra llegue a su máximo, y si aún no colonizamos otros planetas, tendremos que habitar los océanos. ¡Qué mejor que empezar a prever y planificar el tipo de vida que tendríamos en esas estructuras! Te explico, comúnmente hablamos de las áreas y terrenos a desarrollar pero rara vez se menciona el recurso natural menos aprovechado del planeta, los océanos. Los océanos ofrecen una fuente casi ilimitada de comida, producción de energía, minerales, farmacéuticos y mucho más. Si se administran con inteligencia, los océanos fácilmente podrían proveer más que suficientes recursos para erradicar el hambre en el mundo. Es posible que el desarrollo de comunidades bajo el mar pueda aliviar en gran medida las presiones de la población ubicada en la tierra y se pueden diseñar para apoyar y sostener el medio ambiente de ambos sistemas, la tierra y el mar.
Según Fresco, y por el contrario a lo que se piensa, tenemos suficientes recursos materiales para proveer a la totalidad de la población mundial de una calidad de vida muy alta si tan sólo cambiáramos de un sistema monetario a una economía basada en los recursos naturales. Eso significa la desaparición del dinero y la eliminación de la deuda mundial, de esa manera, el miedo de perder o depender de un trabajo desaparecería, y combinado con una educación que nos permita potenciar nuestras habilidades reducirá considerablemente el estrés físico y mental. Piensa en esto, si un grupo de gente con oro, diamantes y dinero naufraga en una isla que no tiene recursos como comida, agua limpia y potable, su riqueza resulta irrelevante para subsistir.
Una economía mundial basada en los recursos naturales significa hacer uso de la tecnología para superar la escasez por medio de la utilización de fuentes de energía renovables, de procesos de fabricación automatizados y computarizados, con ciudades eficientes y con sistemas de transporte revolucionarios, donde se provea salud universal y educación relevante, generando un nuevo sistema basado en el cuidado humano y al medioambiente. En una civilización más humana, el uso de la tecnología sustituirá la fuerza laboral tradicional, e inteligentemente aplicada conduciría a una conservación de la energía, a una reducción de los desechos y proveer mayor tiempo libre. Quizás lo anterior te suene ridículo, pero estoy convencido que es verdad, te recuerdo que sociedades como la de EEUU, con sólo el 5% de la población mundial utiliza actualmente el 30% de los recursos del planeta, ¡claramente hay un problema de distribución!
Ahora bien, la otra parte del proyecto es la construcción de ciudades en el mar que se alimentan sólo de energía alternativa. ¿No te suena lógico?, cuando la sobrepoblación de la tierra llegue a su máximo, y si aún no colonizamos otros planetas, tendremos que habitar los océanos. ¡Qué mejor que empezar a prever y planificar el tipo de vida que tendríamos en esas estructuras! Te explico, comúnmente hablamos de las áreas y terrenos a desarrollar pero rara vez se menciona el recurso natural menos aprovechado del planeta, los océanos. Los océanos ofrecen una fuente casi ilimitada de comida, producción de energía, minerales, farmacéuticos y mucho más. Si se administran con inteligencia, los océanos fácilmente podrían proveer más que suficientes recursos para erradicar el hambre en el mundo. Es posible que el desarrollo de comunidades bajo el mar pueda aliviar en gran medida las presiones de la población ubicada en la tierra y se pueden diseñar para apoyar y sostener el medio ambiente de ambos sistemas, la tierra y el mar.
Si acaso piensas que esto que te cuento será realidad en unos 50 o 100 años, te sorprenderás que actualmente ya se está trabajando en un prototipo y este futuro está tomando forma en la localidad de Venus, Florida, EEUU, donde se planea una comunid
Finalizo comentándote que el territorio marítimo de México, es decir, su mar territorial con su zona económica exclusiva, que abarca el océano
pacifico, el golfo de México y el mar Caribe suman un total de 3,149, 920 km2. ¡Esta cifra equivale a una y media veces la extensión del territorio terrestre del país! A mi parecer tenemos un gran potencial para generar estas comunidades algún día. Justo en el jardín del pulpo, diría Ringo Starr. Piensa en ello, a mi me resulta fascinante. Me gustaría saber tu opinión, no dejes de escribirme. ¡Sigamos sintonizados por una nueva cultura ambiental!Nota: La información sobre lo que hoy te comparto, fotografías de prototipos de ciudades, videos y libros los puedes consultar en http://www.thevenusproject.com/

