Hace unos meses te conté acerca del problema ecológico que representa el uso irracional de las bolsas de plástico, sin duda, este movimiento ha tenido gran arraigo y aceptación por la fuerte causa que representa. Gracias a ello, hoy día existe a nivel mundial una marcada tendencia al uso de bolsas de tela y de bolsas biodegradables. Aún no podemos ver los resultados de esta iniciativa en todas nuestras actividades pero es una realidad que, con el tiempo, saldrá avante con tal de limpiar nuestro planeta. El recordatorio anterior viene a colación debido a que dicho movimiento surgió en el pueblito australiano de Cole Bay en el año 2003, y en esta ocasión quiero compartirte la experiencia de un movimiento que surge también en otra comunidad australiana, la pequeña localidad de Bundanoon. Es en este lugar donde recientemente sus habitantes prohibieron el uso de agua embotellada y nuevamente están sentando un antecedente mundial en materia de políticas medioambientales. ¿Por qué hicieron esto? Pues hoy toca.
Los habitantes de Bundanoon se dieron cuenta de la enorme cantidad de recursos que se necesitan para extraer, envasar y transportar el agua, y todo para que esas botellas terminen en la basura después de utilizarse. La prohibición del agua embotellada la lograron aprobar ante las autoridades después de que una empresa pretendiera extraer el agua subterránea de su localidad, para después llevarla a Sidney a envasar y finalmente regresarla al pueblo para venderla a precios mucho, mucho más altos. Ante un absurdo como este, y desgraciadamente tan común, ellos levantaron la voz y reaccionaron en contra, pero eso no es todo, las estadísticas son impresionantes.
Tan sólo en EUU, en el año 2004 el consumo de agua embotellada fue de 26 billones de litros, lo que equivale a 28 billones de botellas de plástico en un año, de las cuales el 86% terminan como basura. ¿Lo dramatizamos un poco más? Esto significa que 1,500 botellas de agua terminan en la basura casa segundo. El problema también es que la producción de las botellas de plástico que contenían esos 26 billones de litros requirió de 17 millones de barriles de petróleo, suficiente para abastecer de combustible a 100 mil carros durante un año. Y no olvidemos que la fabricación de las botellas también contribuye a la producción de 2,500,000 toneladas de dióxido de carbono, causante de la contaminación atmosférica.
Los habitantes de Bundanoon se dieron cuenta de la enorme cantidad de recursos que se necesitan para extraer, envasar y transportar el agua, y todo para que esas botellas terminen en la basura después de utilizarse. La prohibición del agua embotellada la lograron aprobar ante las autoridades después de que una empresa pretendiera extraer el agua subterránea de su localidad, para después llevarla a Sidney a envasar y finalmente regresarla al pueblo para venderla a precios mucho, mucho más altos. Ante un absurdo como este, y desgraciadamente tan común, ellos levantaron la voz y reaccionaron en contra, pero eso no es todo, las estadísticas son impresionantes.
Tan sólo en EUU, en el año 2004 el consumo de agua embotellada fue de 26 billones de litros, lo que equivale a 28 billones de botellas de plástico en un año, de las cuales el 86% terminan como basura. ¿Lo dramatizamos un poco más? Esto significa que 1,500 botellas de agua terminan en la basura casa segundo. El problema también es que la producción de las botellas de plástico que contenían esos 26 billones de litros requirió de 17 millones de barriles de petróleo, suficiente para abastecer de combustible a 100 mil carros durante un año. Y no olvidemos que la fabricación de las botellas también contribuye a la producción de 2,500,000 toneladas de dióxido de carbono, causante de la contaminación atmosférica.
Sé que en muchas ciudades del mundo, incluyendo las ciudades mexicanas, los sistemas de saneamiento y agua potable no son de lo mejor y existe una gran crisis sobre la escasez y calidad del agua, por ello muchas familias requieren de comprarla embotellada confiando en la seguridad e higiene que representa este producto. Pero no nos confiemos tanto, ni abusemos de la practicidad que implican las botellas de plástico, algunos estudios demuestran que el agua embotellada no es tan pura como dicen y se han encontrado partículas contaminantes en algunas muestras, además se comprobó que el agua almacenada por 10 semanas en estas botellas de plástico también contenían sustancias peligrosas para nuestra salud.
Estas botellas están hechas de PET (Polietileno Tereftalato), un material 100% reciclable del que se pueden volver a producir botellas, almohadas, tapabocas, cofias, fleje, plástico, rodillos para pintar, fibra de relleno térmico para chamarras y bolsas de dormir, fibra de poliéster para ropa e, incluso envases nuevos de grado alimenticio. Sin embargo, en nuestro país, casi el 80% de las botellas de PET terminan en tiraderos, en rellenos sanitarios y dispersos en las calles, y sólo alrededor del 13% de las botellas que usamos se reciclan, es dinero y recursos materiales que se desperdician vorazmente. Hay millones de toneladas de botellas plásticas que terminan atascando los tiraderos de basura y tapando alcantarillas en lugar de ser comercializadas.
"Si es posible vender agua más cara que la leche y que la gasolina, entonces es posible vender cualquier cosa".
- Anónimo
En poco tiempo esta industria se ha convertido en un negocio multimillonario. En 2008, los australianos gastaron unos US$388 millones en la compra de agua embotellada, un 10% más que en 2007. En el mundo, este negocio crece a un ritmo del 7% anual, actualmente son 90 mil millones de litros de agua los que se comercializan y representan unos 46 mil millones de dólares. Un negocio que está en manos de unas cuentas trasnacionales: Nestlé, Coca Cola, Pepsi Cola y Danone.
Otra de las razones por la que crece y crece este negocio es porque nos han vendido muy bien la idea del estatus social y la esbelta figura que genera portar una botella de agua a donde quiera que vayamos. No digo que no sea sano, es sanísimo, pero no necesitamos comprar tantas botellas de agua. Además, hay excesos evidentes. ¿Has visto el agua embotellada marca Voss?, ¡esa botella es una oda a la mercadotecnia y al esnobismo! Lo exclusivo de esta agua es su importación directamente desde Noruega en una botella cilíndrica de cristal con las letras del nombre del producto grabadas en plata, un diseño original de Neil Kraft, ex director artístico de Calvin Klein. En estos casos estamos pagando mil veces más por el agua cuando en realidad no se sabe si es de mejor calidad que el agua del grifo (enalgunos países es potable el agua que sale de tu tubería). Pero eso sí, ¡qué fashion nos vemos con nuestra botella!
Hay otros datos increíbles, olvídense de la selección mexicana y de las olimpiadas, ¡en esto sí que somos primermundistas señores! El consumo de agua embotellada por cada mexicano en el 2006 fue de 191 litros (el promedio global es de 27 litros), ocupamos el tercer lugar mundial después de Italia y los Emiratos Árabes Unidos y justo arriba de Francia. Y eso no es todo, según la Asociación Internacional de Agua Embotellada, México es el segundo país más consumidor de agua embotellada, sólo después de EEUU y arriba de China y Brasil.
Piensa en esto, si tan sólo se invirtiera una décima parte del dinero que se gasta en agua embotellada, las posibilidades para combatir los problemas de infraestructura y educación en materia de agua y saneamiento serían enormes. ¿Y tú que puedes hacer? Puedes ayudar en el
acopio de botellas de plástico en tu comunidad, como ejemplo, la organización Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE, A.C., http://www.ecoce.org.mx/) acopia y recicla miles de toneladas anualmente con una estrategia que opera en 43 ciudades y 3,683 escuelas en México. Cambiemos nuestros hábitos, reusa tu botellita, no importa que no sea de “marca” o compra una que puedas rellenar cuantas veces quieras. Haz negocio acopiando. Las posibilidades de revertir el impacto negativo y sacar partido de ello son muchísimas… ¡Sigamos en sintonía por una nueva cultura ambiental!
In bocca al lupo amigo!!!! Besotes hasta el Japón. Faba12
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