Es posible vivir así

Imagen: graphicreflections.org

Desarrollo sustentable, aquél que atiende las necesidades de las actuales generaciones sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
- Comisión Bruntland, 1987

Desde hace más de 20 años, muchas naciones vienen promoviendo el discurso del desarrollo sustentable y cada vez más países se suman a él. Este polémico concepto logró conjuntar armoniosamente nuestra idea de progreso en sectores donde todos participamos: economía, ambiente y sociedad. Tres esferas que estaban peleadas entre sí, muchos líderes pensaban que el desarrollo de la sociedad y el poderío económico no sería posible sin poner en riesgo nuestros recursos naturales, pero incluir a los que vienen (hijos, nietos) y reflexionar en la clase de planeta que les dejaremos cuestionó el comportamiento y las prácticas del hombre. Sin embargo, a pesar de este llamado de atención, la humanidad continúa sin hacer lo correcto y las naciones no se han comprometido realmente a ver por los que vienen después de nosotros.


¿Y por qué aún no existe un verdadero avance en la sustentabilidad mundial? ¿Por qué a pesar de tantas reuniones y tratados internacionales continuamos en una ruta que sólo nos llevará a la autodestrucción? Estoy convencido que una de las principales causas de este retraso es la producción de energía, aquella que necesitamos para calentar nuestros hogares, mover nuestro automóvil y mantener funcionando todos los espacios que llegamos a ocupar. Piensa en esto, vivimos en una sociedad que nos ha hecho dependientes y estamos sometidos a una nueva forma de esclavitud. La energía que utilizamos no llega a nosotros fácilmente, hay una gran infraestructura de por medio y se requiere de petróleo, mucho petróleo. Este ¨oro negro¨, que a raíz de la Revolución Industrial llegó a consumar su poderío, ha propiciado las principales guerras de los últimos 100 años y tiene a la industria y a la economía en sus manos y en las de quienes lo controlan. El día de hoy quiero invitarte a imaginarte cómo serían nuestras vidas si no existiera el petróleo, ¿cuál sería esa fuente de energía que nos libere de las cadenas impuestas por la industria petrolera?

“De qué sirve una casa si no se cuenta con un planeta tolerable donde situarla¨.
- Henry David Thoreau.



Si te fue difícil responder a la pregunta anterior, déjame darte una ayudadita. Hay buenas noticias y créeme lo que hoy te digo, esta independencia energética es posible, será posible y confío en que a muchos nos tocará vivirla. Mike Strisky, científico líder de la organización llamada ¨Proyecto Hopewell¨ con sede en New Jersey, EEUU, lo logró desde 2006. En casa de Mike no se paga un solo peso por la electricidad que se consume, a pesar de que utiliza lavadora, secadora, lavavajillas, refrigerador, televisión de plasma y demás aparatos. Siempre tiene agua caliente sin usar gas y, por si eso fuera poco, tiene un auto de seis cilindros que no utiliza gasolina. Strisky sólo se ocupa de pagar por el agua que utilizan en casa, ¿no es fantástico? ¡Yo quiero una casa y un auto así!



Esta casa ¨verde¨ tiene 56 paneles de celdas fotoeléctricas en el techo que capturan la energía del sol y generan un promedio de 90 kilowatts por hora, Mike y su esposa sólo consumen 10 kilowatts por hora (aunque tengan todos sus aparatos encendidos). La energía solar que le sobra la utiliza para recargar sus baterías y también para convertirla en hidrógeno que luego almacena en tanques estacionarios que tiene en su jardín. Este gas también sirve para llenar el tanque de hidrógeno (no de gasolina) del auto de Mike, que junto con su motor eléctrico y unas celdas de combustible, lo hacen circular por la ciudad hasta 646 kilómetros por tanque.




La casa y el auto costaron medio millón de dólares, lo inspirador es que Mike sólo pagó la quinta parte, el resto lo obtuvo de compañías privadas y del gobierno. No hay duda que cuando uno está convencido de lo que puede lograr, los medios y las personas que te ayudarán a cumplir algún sueño aparecen dándote su apoyo. Si los grandes consorcios desarrolladores de vivienda en México invirtieran en la tecnología que hoy se está desarrollando y la hicieran accesible para las familias, muy pronto gozaríamos de un auténtico desarrollo económico, social, político. ¡Hacer eso nos llevaría a vivir una auténtica y nueva cultura ambiental!

Nota: Puedes conocer más detalles de este proyecto en http://www.hopewellproject.org/