Día Uno

Vista del sol naciendo desde la cima del Monte Fuji, la montaña más alta de Japón (3770 m)
22 Agosto 2010

Hoy comenzó una nueva etapa de mi entrenamiento en Japón. Después de cinco meses de haber llegado a esta ciudad de Osaka, y después de dos interesantes cursos sobre Política y Administración Ambiental y Manejo de Residuos Peligrosos, por fin llegó el curso que más llamaba mi atención por tratarse del tema que más he trabajado y que tantas satisfacciones me ha dado: Urban Solid Waste Management by Local Government (Manejo de Residuos Sólidos Urbanos por los Gobiernos Locales).
En esta ocasión conviviré por dos meses con nueve participantes, expertos del tema en su propio país, con los que podré compartir lo que el gobierno y la experiencia japonesa tengan preparados para este curso, aunque quizás lo más valioso sea poder compartir las experiencias y la valiosa información que cada uno de los integrantes ha acumulado.

Qué mejor motivación que el inicio de esta etapa, este nuevo curso, para retomar la escritura en este espacio y continuar compartiendo con todo el que lea esto, un poco de lo que esta experiencia aporte. Bendigo el compromiso que asumo hoy día para continuar llenando este espacio de información que pueda ayudarle a los interesados en limpiar este planeta, y dicho sea de paso, sentirme acompañado en el proceso.
Les presento a mis nuevos compañeros:

Mariyam Umana, de Islas Maldivas
Enkhold Batbileg, de Mongolia

Otgonbayar Muuguu, también de Mongolia

Niranja Jayasena Hewarathnage, de Sri Lanka

Herath Mudiyansalaga Harsha Sanjeewa, también de Sri Lanka


Bulent Halisdemir, de Turquía

Natalia Spaggiari, de Uruguay

Tien Minh Khong, de Vietnam

Bryan Patrick Hosue, de Jamaica



Y uno de los expertos a cargo de este curso es Ryo HIRAGA sensei, quien ya me ha dado varias clases y sin duda, un profesor que admiro y respeto mucho. La experiencia de Hiraga sensei en la cooperación internacional sobre el tema de la gestión de residuos (basurólogo en pocas palabras) es remarcable.



En la presentación inicial de cada país, cada participante mostró los principales problemas que la basura ha provocado. Destaco lo triste que fue ver las imágenes de las bellas Islas Maldivas y de sus mares de agua cristalina, donde cualquiera puede practicar el buceo encontrando, en lugar de fauna y vegetación marina, cementerios repletos de basura. Mi compañera también mostró escenas de los enormes tiraderos a cielo abierto que exiten en esas islas, curiosamente y en "tono de broma" mencionó: "Those are the only mountains we have in Maldives" (los cerros de basura son las únicas montañas que tenemos).


Por otra parte, me impresionó saber que en Jamaica no existe un sólo relleno sanitario, o sea, sólo existen tiraderos de basura a cielo abierto sin ningún control que ensucian la tierra del reggae. Pude concluir que ambos participantes (Jamaica e Islas Maldivas) concordaron que el turismo es la principal actividad económica de su país, sin embargo, es la que más contamina. Muy interesante reflexión...


Debo decir que quedé impresionado con el trabajo de mis compañeros de Sri Lanka, donde la participación ciudadana ha sido el motor principal para lograr un desarrollo comunitario integral donde los proyectos de compostaje y educación ambiental han tenido bastante exito.


Cuando mi compañera Natalia de Uruguay expuso la situación de su país, pude comprobar -nuevamente- que el problema de la basura es muy similar que en México y en toda Latinoamérica.


Termino reiterando mi compromiso, con aquellos que me leen y conmigo mismo, para narrarles esta experiencia. Y si quieren, pues mandenme sus comentarios, pueden picarle en "me gusta" a los que me siguen por Facebook, o escribanme a mi correo. Digo, saben que es mucho mejor saber que uno no predica en el desierto!


Por una nueva conciencia ambiental...


-Ismael Couto

CACA (Conducta Adecuada Ciudad Aseada)


Siempre admiraré la inventiva y creatividad del pueblo mexicano! En esta ocasión les presento una original estrategia "jarocha".

Para evitar la contaminación originada por el excremento de las mascotas, y bajo el acrónimo de CACA (Conducta Adecuada Ciudad Aseada), en algunas plazas, parques y jardines del bello Puerto de Veracruz se prohibe pasear a las mascotas sin recoger los desperdicios que pueden ir dejando a su paso, sobre todo cuando van guiados por algún amo poco conciente de la contaminación generada por esa actividad.

Felicito a los creadores de la estrategia, sin duda, llama fuertemente la atención y seguramente algunos otros gobiernos locales podrían imitarla para limpiar conciencias.



Nota: Agradezco a mi amigo Daniel Cuadra por la colaboración en las fotografías.

Conciencia embotellada

Hace unos meses te conté acerca del problema ecológico que representa el uso irracional de las bolsas de plástico, sin duda, este movimiento ha tenido gran arraigo y aceptación por la fuerte causa que representa. Gracias a ello, hoy día existe a nivel mundial una marcada tendencia al uso de bolsas de tela y de bolsas biodegradables. Aún no podemos ver los resultados de esta iniciativa en todas nuestras actividades pero es una realidad que, con el tiempo, saldrá avante con tal de limpiar nuestro planeta. El recordatorio anterior viene a colación debido a que dicho movimiento surgió en el pueblito australiano de Cole Bay en el año 2003, y en esta ocasión quiero compartirte la experiencia de un movimiento que surge también en otra comunidad australiana, la pequeña localidad de Bundanoon. Es en este lugar donde recientemente sus habitantes prohibieron el uso de agua embotellada y nuevamente están sentando un antecedente mundial en materia de políticas medioambientales. ¿Por qué hicieron esto? Pues hoy toca.

Los habitantes de Bundanoon se dieron cuenta de la enorme cantidad de recursos que se necesitan para extraer, envasar y transportar el agua, y todo para que esas botellas terminen en la basura después de utilizarse. La prohibición del agua embotellada la lograron aprobar ante las autoridades después de que una empresa pretendiera extraer el agua subterránea de su localidad, para después llevarla a Sidney a envasar y finalmente regresarla al pueblo para venderla a precios mucho, mucho más altos. Ante un absurdo como este, y desgraciadamente tan común, ellos levantaron la voz y reaccionaron en contra, pero eso no es todo, las estadísticas son impresionantes.

Tan sólo en EUU, en el año 2004 el consumo de agua embotellada fue de 26 billones de litros, lo que equivale a 28 billones de botellas de plástico en un año, de las cuales el 86% terminan como basura. ¿Lo dramatizamos un poco más? Esto significa que 1,500 botellas de agua terminan en la basura casa segundo. El problema también es que la producción de las botellas de plástico que contenían esos 26 billones de litros requirió de 17 millones de barriles de petróleo, suficiente para abastecer de combustible a 100 mil carros durante un año. Y no olvidemos que la fabricación de las botellas también contribuye a la producción de 2,500,000 toneladas de dióxido de carbono, causante de la contaminación atmosférica.



Sé que en muchas ciudades del mundo, incluyendo las ciudades mexicanas, los sistemas de saneamiento y agua potable no son de lo mejor y existe una gran crisis sobre la escasez y calidad del agua, por ello muchas familias requieren de comprarla embotellada confiando en la seguridad e higiene que representa este producto. Pero no nos confiemos tanto, ni abusemos de la practicidad que implican las botellas de plástico, algunos estudios demuestran que el agua embotellada no es tan pura como dicen y se han encontrado partículas contaminantes en algunas muestras, además se comprobó que el agua almacenada por 10 semanas en estas botellas de plástico también contenían sustancias peligrosas para nuestra salud.


Estas botellas están hechas de PET (Polietileno Tereftalato), un material 100% reciclable del que se pueden volver a producir botellas, almohadas, tapabocas, cofias, fleje, plástico, rodillos para pintar, fibra de relleno térmico para chamarras y bolsas de dormir, fibra de poliéster para ropa e, incluso envases nuevos de grado alimenticio. Sin embargo, en nuestro país, casi el 80% de las botellas de PET terminan en tiraderos, en rellenos sanitarios y dispersos en las calles, y sólo alrededor del 13% de las botellas que usamos se reciclan, es dinero y recursos materiales que se desperdician vorazmente. Hay millones de toneladas de botellas plásticas que terminan atascando los tiraderos de basura y tapando alcantarillas en lugar de ser comercializadas.

"Si es posible vender agua más cara que la leche y que la gasolina, entonces es posible vender cualquier cosa".
- Anónimo

En poco tiempo esta industria se ha convertido en un negocio multimillonario. En 2008, los australianos gastaron unos US$388 millones en la compra de agua embotellada, un 10% más que en 2007. En el mundo, este negocio crece a un ritmo del 7% anual, actualmente son 90 mil millones de litros de agua los que se comercializan y representan unos 46 mil millones de dólares. Un negocio que está en manos de unas cuentas trasnacionales: Nestlé, Coca Cola, Pepsi Cola y Danone.

Otra de las razones por la que crece y crece este negocio es porque nos han vendido muy bien la idea del estatus social y la esbelta figura que genera portar una botella de agua a donde quiera que vayamos. No digo que no sea sano, es sanísimo, pero no necesitamos comprar tantas botellas de agua. Además, hay excesos evidentes. ¿Has visto el agua embotellada marca Voss?, ¡esa botella es una oda a la mercadotecnia y al esnobismo! Lo exclusivo de esta agua es su importación directamente desde Noruega en una botella cilíndrica de cristal con las letras del nombre del producto grabadas en plata, un diseño original de Neil Kraft, ex director artístico de Calvin Klein. En estos casos estamos pagando mil veces más por el agua cuando en realidad no se sabe si es de mejor calidad que el agua del grifo (enalgunos países es potable el agua que sale de tu tubería). Pero eso sí, ¡qué fashion nos vemos con nuestra botella!

Hay otros datos increíbles, olvídense de la selección mexicana y de las olimpiadas, ¡en esto sí que somos primermundistas señores! El consumo de agua embotellada por cada mexicano en el 2006 fue de 191 litros (el promedio global es de 27 litros), ocupamos el tercer lugar mundial después de Italia y los Emiratos Árabes Unidos y justo arriba de Francia. Y eso no es todo, según la Asociación Internacional de Agua Embotellada, México es el segundo país más consumidor de agua embotellada, sólo después de EEUU y arriba de China y Brasil.

Piensa en esto, si tan sólo se invirtiera una décima parte del dinero que se gasta en agua embotellada, las posibilidades para combatir los problemas de infraestructura y educación en materia de agua y saneamiento serían enormes. ¿Y tú que puedes hacer? Puedes ayudar en el acopio de botellas de plástico en tu comunidad, como ejemplo, la organización Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE, A.C., http://www.ecoce.org.mx/) acopia y recicla miles de toneladas anualmente con una estrategia que opera en 43 ciudades y 3,683 escuelas en México. Cambiemos nuestros hábitos, reusa tu botellita, no importa que no sea de “marca” o compra una que puedas rellenar cuantas veces quieras. Haz negocio acopiando. Las posibilidades de revertir el impacto negativo y sacar partido de ello son muchísimas… ¡Sigamos en sintonía por una nueva cultura ambiental!